Diariamente la población argentina, en especial de la capital, Buenos Aires, y sus alrededores están saliendo a las calles para protestar por la falta de energía eléctrica en el pleno y caliente verano porteño, cuyas temperaturas están llegando diariamente a 37 grados. A la medida que pasan los días no hay respuesta por parte de las empresas o del Gobierno, mientras que los reclamos se vuelcan cada vez más a sectores clave del tránsito en Buenos Aires.
Aunque el Gobierno responsabiliza enteramente a las distribuidoras del problema, analistas atribuyen los cortes de luz a una mezcla de falta de inversión de las empresas y falta de planificación estatal en el sector energético, fuertemente subsidiado y en el que las tarifas están congeladas desde hace años.