Redacción Central, 18 marzo 2015 (CERES TV)
Tueya es un niño canario de diez años. Llevaba desde los ocho esperando por un hígado y un riñón compatibles, que le permitieran seguir adelante con su vida. Esa llamada por la que llevaban esperando él y su familia durante dos largos años llegó el pasad sábado desde el Servicio de Trasplantes del Hospital La Paz de Madrid. Este tipo de operaciones necesitan ejecutarse con extrema celeridad, ya que los órganos no pueden estar mucho tiempo a la espera. Por ello, les pidieron que se subieran al primer avión con destino a la capital. Llegaron al aeropuerto de Gran Canaria, en donde reside esta familia, y trataron de hacerse con unos billetes para el vuelo RYR2012 de las 17.50, operado por la compañía irlandesa Ryanair. Pero aquí comenzaron los problemas.
El personal de la compañía low cost comenzó a poner trabas, ya que las normas internas de Ryanair no permiten comprar un billete para un vuelo nacional con menos de dos horas de antelación. Y en casos excepcionales, tienen la obligación de ponerse en contacto con la central, en Dublín, desde donde les dictarán los pasos a seguir. Desde las oficinas centrales se mostraron reticentes a que Tueya se subiese al Boeing 737-800.
Tras unos momentos de tensión y de incredulidad (la vida del niño estaba en peligro), el siguiente vuelo que salía desde la isla a Madrid era el 9018, de Air Europa y con salida a las 19.13 horas. Desde la operadora balear, «por cuestiones de pura lógica», no pusieron impedimento a que Tueya volase con ellos. Confirman que «no existe un protocolo de emergencias, pero sí una concienciación por parte de todos los que estamos en la industria del Transporte de la importancia que tiene la rapidez cuando se trata de un trasplante de órganos». «Estuvimos en contacto permanente, tanto con la ONT (Organización Nacional de Trasplantes) como con el aeropuerto, desde el despegue hasta el aterrizaje», informan desde el departamento de prensa de Air Europa.
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