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  • hace 11 años
Es una imagen habitual en los controles fronterizos europeos. Los detectores de radiación hacen saltar las alarmas. El camión es inspeccionado. En esta simulación, alguien ha escondido uranio para uso militar en bolsas de fertilizante natural radioactivo.

“Si hay un comprador hay un mercado y una persona puede hacer muchísimo dinero con esto. Por detrás puede haber un ataque terrorista, utilizar este material para fabricar una bomba sucia, una bomba de radiación o de otro tipo”, dice el coordinador del centro europeo EUSECTRA en el JRC-ITU, Jean Galy.

Comienza la investigación. Las pistas, como los contactos del móvil del conductor, llevan a una dirección, que es donde se organiza el ataque. Allí, el equipo de forenses nucleares emplea un equipamiento especial y su pericia para recoger todas las pruebas.

Magdalena Toma, del centro JRC-ITU explica: “Buscamos dos cosas: la presencia de material radiactivo, para ver si hay algo. Si lo hay, entonces tenemos que tomar medidas en co

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