En un bajo puente vehicular en una de las zonas más violentas de la Ciudad de México, un grupo de boxeadores se organiza para desaparecer un basurero público y convertirlo en un gimnasio de boxeo.
Entre camiones, peseros, autos, mujeres y hombres entrenan y sueltan los puños. Jesús Conde, el hombre al que se le ocurrió modificar un lúgubre y ruidoso rincón urbano de Azcapotzalco, cuenta la historia de esta escuela de campeones barriales instalada en una
zona de alta drogadicción abandonada a su suerte.
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