A pesar de la caída de los números en los últimos dos años por causa de la crisis y los casos de corrupción como Lavajato, en Brasil, el sector de joyas ha sabido reinventarse para contornar la situación. Son muchos, de hecho, los que han encontrado en la joyería una segunda oportunidad para agregar una renta a más en su ya enflaquecida economía doméstica, según afirma Rita Santos, diseñadora de joyas y profesora.
En el atelier de Rita, en el barrio carioca de Flamengo, no es difícil encontrar arquitectas e incluso periodistas que han visto en la joyería una segunda vía alternativa, bien para compaginar con sus actuales trabajos, como hobby o como un futuro emprendimiento. Hoy en día, a diferencia de tiempos pasados, afirma Rita, hay cada vez más pequeños emprendedores, artesanos que desarrollan sus propias marcas.
Los empresarios del sector trabajan por recuperar la confianza del consumidor y están optimistas con respecto a la campaña de Navidad y 2018, según afirma Angela Andrade, directora Ejecutiva de AjoRio (Asociación de Joyeros y Relojeros de Río de Janeiro), quien asegura que están por llegar tiempos mejores.
Río cuenta con 3.299 establecimientos, de los que el 70% son joyerías, en los últimos años, según datos ofrecidos por Andrade, el sector movió 1 billón 600 millones de reales y cuenta con 16.000 empleados directos. La novedad este años fue la puesta en marcha del Laboratorio/escuela de Joyas del Senai en la unidad del Maracaná que cuenta con alta tecnología y que será no solo un lugar de producción de mano de obra, sino un lugar de encuentro de empresarios del sector de grande y pequeño porte.
Andrade destaca además que Brasil se convertirá de nuevo en poco tiempo en uno de los mayores productores de diamantes, colocándose muy previsiblemente entre los cinco primeros, ya que han sido descubiertas las fuentes primarias de diamantes, las llamadas rocas kimberlitas. En el exterior Brasil ya posee un lugar destacado en la producción de gemas.