Las ciudades más importantes del Colombia se encuentran tomadas por el ejército, ante el estallido social provocado por la situación económica que atraviesa el país, y las reformas emprendidas por el Gobierno y que ha dejado ya una veintena de fallecidos, casi un centenar de desaparecidos y locales saqueados, todo ello tras siete días de manifestaciones y duras protestas. La mayor parte de la violencia se ha registrado en Cali, donde los ciudadanos tiene una mezcla de rabia y miedo a los militares que, según denuncian, tiran con fuego real a dar. A esto se une el temor a los vándalos que roban y provocan destrozos.
Desde la ONU, António Guterres, denunció un uso excesivo de la fuerza por parte de las fuerzas de seguridad colombianas e instó al presidente del país, Iván Duque, a que permita al menos las protestas pacíficas, que habían sido prohibidas amparados en la situación de pandemia.
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