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  • hace 5 años
“Apenas cerraba un ojo me despertaba con la imagen del responsable agrediendo a las cerdas con su destornillador”.

Grégory trabajó en un criadero de cerdos en Francia durante dos años. Víctima de acoso laboral y horrorizado por el maltrato que sufrían los animales, decidió denunciar y contactar con la organización animalista francesa L214.

Este es su testimonio para Brut

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