Algo muy extraño sucedió en la Embajada de Estados Unidos en Cuba: una misteriosa ola de enfermedades afectaron al personal y el Departamento de Estado lo ubicó como un “ataque sónico”. El examen médico de los afectados, incluidos también algunos diplomáticos canadienses, produjo diagnósticos de conmoción o daño cerebral y se especuló con que podían haber sido atacados con sofisticadas armas. ¿Qué sucedió en realidad?