En el pequeño vecindario había un silencio espeso. Aunque La calle Proyecto amaneció acordonada, con el ruido de las maquinarias pesadas y el vaivén de los rescatistas, el colapso del techo de la discoteca Jet Set cayó como un balde de agua fría en los hombros de quienes, por más de 20 y 30 años, han vivido en el barrio, conocido como “El Portal”.