Un blanqueo en toda regla.
Jordi Évole consolidó en la noche del 3 de mayo de 2026 su especialidad: convertirse en el entrevistador preferido de aquellos a los que la Justicia ha puesto en su sitio.
En un programa especial de 'Lo de Évole' en laSexta que cerraba temporada, el comunicador realizó la primera entrevista tras su condena al exfiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz.
Un espacio cómodo, empático y sin aristas para quien fue inhabilitado por el Tribunal Supremo.
El Supremo condenó a García Ortiz por un delito de revelación de secretos en el caso relacionado con Alberto González Amador, pareja de Isabel Díaz Ayuso. Dos años de inhabilitación especial para el cargo de Fiscal General del Estado, multa e indemnización de 10.000 euros por daños morales. Nunca antes se había juzgado y condenado a un fiscal general en democracia.
Sin embargo, lejos de un periodismo exigente, Évole optó por el tono comprensivo: escuchó las explicaciones del exfiscal, sus quejas de "maltrato" y su convicción de que saldría absuelto, y hasta introdujo "rumorología" sobre supuestos periodistas que habrían revelado al juez Marchena el origen de la filtración… para luego decir que él no entraba en eso.
El patrón se repite
No es un caso aislado. En 2016, Évole ya ofreció una entrevista a Arnaldo Otegi que fue ampliamente criticada como un ejercicio de blanqueo. El histórico dirigente de la izquierda abertzale, condenado por integración en ETA, pudo exponer su relato con escaso contrapunto sobre el pasado terrorista de la banda y el sufrimiento de las víctimas. Aquella conversación contribuyó, para muchos, a la normalización mediática de una figura ligada al entorno etarra en un momento sensible.
Ahora, el mismo Évole repitió la fórmula con García Ortiz: un alto cargo cuya gestión al frente de la Fiscalía generó fuertes críticas por presunta politización y que, tras ser condenado por el alto tribunal, encuentra en el plató de laSexta un espacio para victimizarse, hablar de su "duelo", de sus hijos y de su inocencia sin que el entrevistador ejerza un verdadero rol de contrapoder.