Inundaciones repentinas en la frontera entre Nepal y Tíbet dejaron al menos 95 muertos y cientos de desaparecidos. Entre las personas que aún no han sido localizadas hay turistas y peregrinos que viajaban hacia el Monte Kailash. El agua y los escombros destruyeron casas, rutas e infraestructura mientras continúan las tareas de búsqueda y rescate.