El día que entiendes que los plazos son “preguntón fijo” en cualquier ley, cambia la forma en la que estudias. En el Real Decreto Legislativo 2/2004 de Haciendas Locales no te puedes aprender el articulado “a pelo”: tienes que cazar todos los datos numéricos (días, meses, años), sobre todo los que aparecen en el BOE en los apartados que realmente entran en tu oposición, y llevártelos a una tabla propia. Plazo por un lado y, al lado, las palabras clave a las que hace referencia ese plazo. Esa tabla es tu mapa de minas del examen.
En Haciendas Locales, por ejemplo, solo hablando de días ya salen 13 plazos distintos: 5, 10, 30, 183… Y ahí es donde entran las reglas nemotécnicas. El plazo de 5 días solo aparece ligado a alegaciones, así que puedes asociarlo con una imagen sencilla: 5 en código fonético es “ola”, alegaciones te lleva a “Ale” (Ale Galán, tu colega Alejandro, lo que te funcione) y en tu cabeza ves esa “ola” de alegaciones entrando en 5 días. Cuanto más absurdo y visual, mejor se te quedará y menos opciones de que el tribunal te tumbe con un número cambiado.
Haz esto con todas las leyes importantes de tu temario: recopila primero todos los plazos de la parte que te entra, pásalos a una tabla y luego crea reglas para los más peligrosos. Es un curro de una tarde que te ahorra muchos fallos tontos el día del examen. ¿Tú ya tienes una tabla de plazos de Haciendas Locales o todavía los estudias directo del tema? Cuéntamelo en comentarios y dime qué plazo te cuesta más memorizar.
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