00:00En este domingo, vigésimo segundo del tiempo ordinario, el Evangelio nos dice cómo Jesús
00:06comienza a explicar a sus discípulos que es necesario ir a Jerusalén, lugar en donde
00:12tendrá que padecer mucho por parte de los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas,
00:18en donde dará su vida en la cruz, pero al tercer día resucitará.
00:25Pedro no logra comprender este camino y trata de disuadir a Jesús del camino del sufrimiento.
00:32Por eso Jesús le reprende con firmeza, recordándole que debe mirar las cosas desde la perspectiva
00:38de Dios y no solamente desde la lógica humana. Enseguida le da a sus discípulos una enseñanza
00:45fundamental. Quien quiera seguirlo, debe renunciar a sí mismo, tomar su cruz y caminar tras él.
00:53Esto no significa que en nuestra vida debamos buscar el sufrimiento, sino que debemos estar
00:58dispuestos a amar, a servir, a permanecer fieles a Dios aun cuando el camino se vuelva difícil.
01:05Jesús nos recuerda que la vida no se debe centrar únicamente en buscar la comodidad,
01:11en cumplir nuestros intereses o proyectos personales, porque quien vive solo para sí mismo termina
01:18por perder lo más importante, pero quien es capaz de entregar su vida por amor a Dios
01:24y a los demás, encuentra su auténtico sentido. A la luz del evangelio del día de hoy, pudiéramos
01:31reflexionar. ¿Estoy dispuesto a seguir a Jesús aun cuando el camino exija esfuerzo y sacrificio?
01:38Pidamos al Señor la gracia de cargar con fe y esperanza nuestras propias cruces, confiando
01:43en que cuando caminamos con Cristo, ningún sacrificio hecho por amor es inútil.
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