Hay opositores muy nocturnos que rinden a tope por la noche… hasta que cae la ficha: el examen es a las 10 de la mañana. Eso le pasó a Gloria. Ella estudiaba genial de madrugada, con fresquito, terraza y silencio, pero un día se dio cuenta de algo básico: no podía presentarse al examen con un cuerpo acostumbrado a pensar fuerte a las 23:00 y no a las 10:00. Por mucho que le “cundiera” estudiar de noche, el tribunal no iba a cambiar la hora del examen por ella.
Por eso, meses antes del examen, en junio–julio, tomó una decisión muy inteligente como opositora: cambiar su horario de estudio para empezar a rendir por la mañana. Ajustó rutinas, sueño y sesiones de estudio para que su pico de concentración coincidiera con la hora real del examen. No es solo estudiar mucho, es estudiar alineado con la prueba: entrenar a tu cerebro para que esté fino cuando de verdad cuenta, no cuando te resulta más cómodo.
Este detalle marca la diferencia entre quien va al examen con el cuerpo “cruzado” y quien llega con la máquina afinada. Si tú sigues estudiando de madrugada pero tu examen será a primera hora, quizá el problema no es el temario, es el horario. ¿Eres de los que estudian de noche o ya estás adaptando tu reloj a la hora del examen? Cuéntamelo en comentarios y si quieres más clips del podcast de Gloria y otros aprobados, síguenos.
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