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  • hace 4 semanas
La novia enmascarada 2

Categoría

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Diversión
Transcripción
00:00—Señorita, su desayuno está aquí.
00:04—No puede ser. ¿Ya amaneció?
00:08—se preguntó Teresa mientras despertaba.
00:11Permaneció unos segundos mirando el techo, pensando en cómo aquel podría ser el día en que su vida cambiaría para
00:18siempre.
00:20De pronto, la realidad al otro lado de la puerta la sacudió.
00:25—Señorita, su comida se va a enfriar.
00:29—Teresa se incorporó de un salto.
00:33—Carolina está aquí —pensó.
00:37Esa era la única razón por la cual la criada no dejaría la bandeja afuera y se iría corriendo para
00:43evitar encontrarse con Teresa.
00:46Alguien se encontraba con ella del otro lado esperándola.
00:51Solo podía ser Carolina.
00:54Con rapidez tomó al pequeño gato dormido junto a ella sobre la almohada y con cuidado lo escondió dentro del
01:01armario.
01:03Una vez asegurada la puerta, se colocó la máscara que había usado la noche anterior.
01:12—Señorita, intenta no ser tan obvia —pensó Teresa al escuchar el tartamudeo de la criada.
01:21El tono de urgencia en la voz de la criada confirmaba lo que ella sospechaba.
01:27Carolina estaba impaciente.
01:30Seguramente había pasado la noche entera atormentándose, imaginando la conversación que tuvo con el codiciado marqués de Monterrico.
01:39—Un segundo, ya voy —respondió con calma, lo justo para que supieran que la había escuchado.
01:49Teresa estuvo tentada de hacer esperar un poco más antes de recoger su desayuno.
01:55Pero hoy no era el día adecuado para irritar a Carolina.
02:00Hoy debía interpretar su papel de chica indefensa a la perfección para poder marcharse de una vez por todas.
02:09Con la máscara ya en el rostro, Teresa se acercó a la puerta y la abrió.
02:16—¡Su desayuno! —dijo la criada, evitando mirarla a los ojos.
02:23Teresa bajó la vista a su plato colocado en el suelo.
02:28—¡Gracias! —se agachó para recogerlo.
02:31Pero antes de que pudiera tocar la bandeja, un zapato de tacón apareció desde la izquierda pisándole la mano.
02:41—¡Buenos días, hermana!
02:45Carolina apareció desde un costado, justo como Teresa había predicho.
02:51Teresa reprimió un gesto de dolor al sentir la presión del zapato de Carolina sobre sus nudillos.
02:59—¡Buenos días, hermana!
03:02—¡Márchate! —ordenó Carolina a la sirvienta.
03:07Estaba claramente irritada por haber tenido que esperar tanto fuera de la habitación de Teresa.
03:13Si tan solo tuviera la llave de repuesto que su padre le había quitado.
03:19—¿Te divertiste anoche, Teresa?
03:23—Sí.
03:26Carolina se enfureció ante la osadía de Teresa.
03:32—Solo porque te encontraste con el marqués, ¿crees que te divertiste?
03:38—No por eso.
03:40Balbuceó Teresa.
03:43Me divertí en mi habitación anoche.
03:46La música llegaba hasta aquí.
03:49—¿Ah, sí?
03:51—Dime, ¿de qué hablaste con el marqués anoche?
03:57Carolina necesitaba confirmar con sus propios oídos que no había ocurrido nada serio entre Eduardo y Teresa.
04:06Sería humillante que el marqués de Monterrico mostrara interés por la cosa que tenía enfrente en vez de por ella.
04:15—De nada.
04:16No me di cuenta de que estaba en el jardín cuando fui a recoger mi cena.
04:21Se ofendió porque no me había presentado como es debido ante alguien como él.
04:27Me disculpé y...
04:29Luego llegaste tú.
04:31Eso es todo.
04:33—¿Qué más?
04:36—Lo escuché pensando en voz alta sobre casarse y sobre cómo eras una opción.
04:43Nada más.
04:45Te lo juro.
04:47Sollozó Teresa aguantando el dolor.
04:51—¡Mmm!
04:53Carolina levantó el pie.
04:55Era lógico que Eduardo hablara de ella.
04:58—¿Pero por qué demonios había sido tan rudo la noche anterior, cuando caminaron juntos de regreso a la fiesta?
05:07—Por supuesto.
05:09Se está haciendo el difícil.
05:11—¿Pero por qué le dirigiría la palabra a un fenómeno como tú?
05:16—¿Por qué no parezco una muñeca de porcelana, quizá?
05:21Pensó Teresa con un leve gesto de burla.
05:24Pero como tenía la cabeza gacha, Carolina no pudo verlo.
05:28Y aún así, no puedo creer que hayas expuesto al marqués a tu asqueroso rostro.
05:34¿Y si creyera en la maldición y decidiera desquitarse con nosotras?
05:39¿Qué harías entonces, monstruo?
05:42¿Crees que estarás a salvo?
05:44¿Que nuestro padre te protegerá?
05:48—No.
05:50—Gimió Teresa.
05:52—Entonces no vuelvas a salir de tu habitación nunca...
05:55—Carolina.
05:57—Exclamó el conde al ver a su hija menor lastimando a la mayor.
06:02—¡Detente ahora mismo!
06:05—Pero padre, ella...
06:07Carolina se detuvo al darse cuenta de que no tenía sentido negar lo que él había visto con sus propios
06:14ojos.
06:17—¡Teresa habló con el marqués anoche! ¡Él la vio!
06:22—Jacobo miró sorprendido a Teresa.
06:25—¿Eduardo la había visto?
06:28—¿De qué habían hablado?
06:30—¿Por qué el marqués no mencionó nada al respecto?
06:34—Yo me encargaré de esto.
06:37—Ya puedes marcharte.
06:40—Carolina golpeó el suelo con el pie como una niña a la que le negaban un capricho.
06:49—Si su doncella hubiese logrado que Teresa abriera la puerta más rápido, su padre no la habría encontrado.
06:59—¡Ay! ¡Esto es ridículo!
07:02—dijo Carolina antes de irse por el pasillo.
07:06La mano de Teresa temblaba de dolor, pero se sintió aliviada de que Carolina se hubiera ido.
07:13Al menos por ahora.
07:16A pesar del dolor en su mano, recogió la bandeja de comida y entró de nuevo en su habitación.
07:22—¡Hija querida!
07:24—El conde se acercó a su callada hija.
07:28—¿Puedes decirme qué sucedió entre tú y el marqués anoche?
07:33—¿Por qué saliste de tu habitación en primer lugar?
07:37—Sobre todo si sabías que había una fiesta.
07:42—Estaba muerta de hambre.
07:44Anoche se olvidaron de traer la comida y pensé que podía ir a la cocina atravesando el jardín,
07:49que siempre está cerrado para los invitados.
07:52—Fue una simple coincidencia, padre.
07:56Jacobo comprendió.
07:58Pero aún así se trataba del temido marqués de Monterrico,
08:02y muchos creían el rumor de que su hija estaba maldita.
08:07Esta coincidencia podía costar vidas.
08:10—¿Y de qué hablaron?
08:13—Él solo quería fumar y mencionó algo sobre Carolina como candidata para casarse.
08:20—¿De verdad?
08:23—Los ojos de Jacobo se iluminaron al oír esto.
08:27Le preocupaba que Carolina no hubiera logrado seducir al marqués la noche anterior.
08:32Pero al parecer sí le había llamado la atención después de todo.
08:37—Ese hombre es tan extraño que probablemente quería observarla un poco más.
08:43—Esto es bueno.
08:46Muy bueno.
08:48Pensó Jacobo.
08:50Eduardo de Mendoza era la persona perfecta para resolver las deudas que el conde había acumulado con los años.
08:59No era fácil vivir tan a lo grande como antes, ya que sus finanzas se reducían con el paso del
09:05tiempo.
09:06El hecho de que Carolina encontrara a un marido rico era su única esperanza.
09:11—Aún así, no deberías haber salido.
09:15¿Y si hubiera cambiado de idea y hubiera dejado que salieran los invitados al jardín?
09:22—¿Entonces debería morirme de hambre?
09:25—pensó Teresa.
09:26Pero se contuvo.
09:29—Lo...
09:29Lo siento, padre.
09:33—respondió en voz alta.
09:35—Está bien, está bien.
09:38No tiene ningún sentido regañarte.
09:41Quienquiera que se haya olvidado de traerte la comida será el culpable.
09:48Lamento lo que hizo Carolina, pero ella se preocupa por nosotros.
09:53El marqués de Monterrico es alguien muy importante que puede arruinarnos con mucha facilidad.
10:00El conde aún estaba preocupado por el infortunado encuentro.
10:04Pero como Eduardo no dijo nada, quería decir que Teresa no lo había ofendido.
10:11—Debes de aburrirte encerrada en tu habitación tanto tiempo.
10:16¿Qué te gustaría hacer para pasar el rato?
10:20Dímelo y te lo haré llegar enseguida.
10:24—Ya que lo preguntas, me he quedado sin cosas que pintar.
10:28—Quiero pintar la ciudad.
10:31¿Puedo dar una vuelta en el carruaje para buscar sitios con los que inspirarme?
10:36—No me bajaré.
10:37Lo prometo.
10:40—pidió Teresa.
10:43Jacobo apoyó la mano en la cadera pensativo.
10:46Era consciente de que su esposa jamás aprobaría aquella concesión.
10:51Pero era sabido que mantener demasiado tiempo a un pájaro enjaulado solo aumenta su deseo de volar.
10:58Lo mejor era darle un poco de libertad a su hija.
11:02Después de todo, si no, intentaría salir más a menudo y probar los límites de su jaula.
11:09Algo que, como familia, no podían permitirse.
11:13Después de lo que acababa de hacer Carolina, tenía que compensarla de alguna forma.
11:20—¡Prométeme que no saldrás del carruaje!
11:24Dijo finalmente Jacobo.
11:27—Lo prometo.
11:28Una vez que su padre salió de la habitación, Teresa soltó una sonrisa traviesa.
11:36Su plan estaba funcionando.
11:43En la finca del Marqués de Monterrico, Eduardo de Mendoza.
11:49La habitación amplia, cubierta con alfombras, versas y muebles con...
11:57...en oro.
12:00Pero no...
12:02...la...
12:03...fumbrancia que...
12:05...la...
12:07...va en la finca.
12:09Pesadas cortinas de terciopelo verde, abiertas de par en par, dejaban entrar la luz de la mañana.
12:17—¡Buenos días, joven amo! Aquí está su desayuno.
12:21Anunció Alfonso, el mayordomo, sosteniendo una bandeja.
12:26Para su sorpresa, el Marqués no estaba sentado en su escritorio como de costumbre.
12:32Esa mañana estaba de pie junto a la ventana, observando el portón de entrada a la finca.
12:39Luego de depositar la bandeja sobre el escritorio y agregarle un poco de leche al café,
12:46Alfonso se volvió hacia el Marqués para preguntarle si iba a necesitar algo más.
12:53Incrédulo, advirtió que Eduardo no parecía haber notado su presencia en la habitación.
13:01Evidentemente, algo importante ocupaba su atención.
13:06—¿Joven amo, su desayuno?
13:10Repitió Alfonso.
13:13—Buenos días, Alfonso. Gracias por el desayuno.
13:17Eduardo se apartó de la ventana en dirección al escritorio para beber un sorbo de café.
13:23—¿El joven amo espera a alguien?
13:25¿Quiere que mande preparar más café para las visitas?
13:30Alfonso se dio cuenta que esa era la razón por la que el Marqués observaba el portón de entrada a
13:36la finca.
13:38La única persona por la que Eduardo hacía esto era su madre.
13:43Pero no porque lo emocionara su llegada, sino para saber de antemano quién la acompañaba.
13:48Y así, poder irse rápidamente de la finca sin ser visto.
13:54—No estoy seguro, Alfonso.
13:57La invité a mi casa, pero no creo que se presente a menos que esté realmente desesperada.
14:02Eduardo volvió con su taza de café hasta la ventana.
14:06Sentía curiosidad por saber si Teresa, la hija del conde con quien había conversado la noche anterior,
14:13iría a encontrarse con él.
14:16Ella nunca se dejaba ver en público.
14:19Saber si iba a ser capaz de salir de casa de su padre para ir a discutir un contrato matrimonial
14:25con él,
14:26lo tenía muy intrigado.
14:28—¿Una mujer visitándolo a plena luz del día?
14:33Preguntó Alfonso asombrado.
14:36Eduardo lo miró extrañado.
14:39Luego sonrió.
14:41—Si no te conociera hace tantos años, Alfonso, diría que me consideras como una especie de prostituta.
14:50—Es exactamente lo que quiero decir, joven amo.
14:54Respondió serenamente Alfonso.
14:58Eduardo no podía creer la honestidad de su mayordomo.
15:03De haber sido otra persona, lo hubiese echado de la habitación de inmediato.
15:08Pero Alfonso era un viejo amigo y una figura paterna para él.
15:13—No soy nada de eso —contestó Eduardo.
15:17—Y por favor evita hacer ese tipo de comentarios delante de mi invitada.
15:23Ella podría convertirse en la señora de esta casa.
15:27—¿Cómo?
15:28—Las palabras del marqués causaron tal impacto en Alfonso que debió sujetarse del escritorio para evitar caerse.
15:36Eduardo no se inmutó ante la exagerada reacción del mayordomo.
15:40—¿Tan extraño te parece que pueda casarme?
15:45—Alfonso se recompuso y se acercó al marqués para remedarlo.
15:49—Yo jamás me casaré.
15:52Antes prefiero arrojarme de la torre más alta y morir.
15:55Eso es lo que usted dijo cuando el virrey Francisco sugirió que se buscara una esposa.
16:01—Tal vez malinterpreté sus palabras, joven amo.
16:05Me disculpo por ello.
16:07Alfonso, ahora que lo pienso, he heredado de ti mi capacidad para el sarcasmo.
16:12—Que sepas que sigo sin tener el menor interés en casarme.
16:17Pero la mujer que conocí ayer por la noche en la fiesta del conde es ideal.
16:23Es perfecta para molestar al virrey y para quitarme de encima todas las ofertas de mujeres solteras de Valle Dorado
16:29que me llegan a diario.
16:31—¡Y que me tienen harto, por cierto!
16:34Alfonso frunció el ceño confundido.
16:37—No comprendo, joven amo.
16:39¿De qué manera la señorita que vendrá a visitarlo podría enojar al virrey y alejar a las otras jóvenes solteras?
16:47Lo entenderás cuando la veas, si es que se anima a venir.
16:51—Si alguien de la familia Alarcón viene a visitarme, puede pasar.
16:55Excepto que sea el padre.
16:58Eduardo remarcó esto porque detestaba al hombre.
17:03—¿Alarcón? ¿Se refiere a la joven Carolina?
17:08Preguntó alarmado Alfonso.
17:11No era quien el viejo mayordomo tenía en mente para la esposa de su amo, ni tampoco le parecía ideal
17:18en absoluto.
17:19—Me temo que tal vez haya bebido de más anoche, amo.
17:24—Te equivocas, Alfonso. Solo he fumado un cigarro.
17:28Hacía frío y no tenía motivos para permanecer mucho tiempo allí.
17:32Se alejó de la ventana para apoyar la taza vacía en el escritorio.
17:37—¿Fumar?
17:39Disculpe.
17:40—Voy a tener que revisar qué clase de cigarrillos tiene en su abrigo.
17:44Dijo Alfonso, preocupado.
17:47—¿Qué clase de cigarrillos?
17:50¿De qué demonios estás hablando?
17:52Es que si encuentra ideal a Carolina Alarcón...
17:57¿Estás loco?
17:58Eduardo interrumpió al mayordomo antes de que terminara su frase.
18:03—El conde tiene otra hija.
18:05Teresa Alarcón, su hija mayor.
18:08—¡Gracias a Dios!
18:11Alfonso se tomó el pecho y suspiró aliviado.
18:15Eduardo se extrañó ante el gesto de su mayordomo.
18:18No pareces estar al tanto de los rumores que circulan sobre ella o no estarías tan aliviado.
18:24—Cualquier es mejor que Carolina Alarcón en mi lista, gobernamos.
18:37—Si usted se casara con ella, le presentaría mi renuncia de inmediato, después de estar cuarenta años al servicio de
18:43su familia.
18:45—De todas maneras, si no está seguro de que Teresa vendrá, tal vez usted podría...
18:51El sonido de los golpes en la puerta interrumpió Alfonso, que se dirigió a abrir la puerta.
18:58Una mucama que parecía atemorizada por algo le extendió un papel a Alfonso.
19:04—Parece que ha visto un monstruo —pensó Alfonso.
19:10Sin decir nada, la mucama volvió a sus quehaceres como aliviada de no estar más en contacto con aquel papel.
19:19Alfonso cerró la puerta mientras leía lo que estaba escrito.
19:22—Luego se dirigió hacia Eduardo y le dijo.
19:27—Aparentemente su presa mordió el anzuelo, joven amo.
19:30—Se presentó Teresa Alarcón con la intención de tener una audiencia con usted.
19:36—¿Le preparo el traje azul con botones de marfil?
19:41—No es necesario.
19:43Teresa Alarcón no se deja impresionar por lo superficial.
19:47—En eso nos parecemos.
19:49Contestó Eduardo emocionado por la visita.
19:53—Dile que la recibiré en mi estudio.
19:55—Así lo haré, joven amo.
19:58Si me permite, no subestime el poder de una buena fragancia.
20:02Al decir esto, señaló la gran colección de perfumes que descansaban en una repisa de mármol.
20:09—Te dije que eso no es importante.
20:13Recordó Eduardo.
20:15Alfonso hizo una reverencia y salió para cumplir las órdenes del marqués.
20:20Tras dudar un instante, el marqués se perfumó con una intensa fragancia a sándalo y al miscle.
20:28—¿Cuáles son tus verdaderas intenciones, Teresa Alarcón?
20:33—Pensó.
20:34—El marqués necesitaba saber si la propuesta de la hija mayor del conde Jacobo Alarcón no era todo un plan
20:42urbido por su padre.
20:44Su encuentro podría no haber sido una coincidencia, ya que él le había dicho al conde que saldría a fumar,
20:52y enseguida apareció Teresa.
20:55Lo único que no tenía sentido era que no hubiera mandado a su hija menor.
21:01Teresa bajó del carruaje.
21:03Llevaba un vestido discreto pero elegante.
21:07Tenía el permiso de su padre para salir a pasear durante el día.
21:12Y afortunadamente, Mariano había conseguido que el cochero no dijera ni una palabra de la visita a la finca del
21:19marqués de Monterrico.
21:22Si el cochero osaba traicionar su promesa, Teresa no dudaría en usar su oscura reputación para amenazarlo.
21:30Al entrar a la finca, Teresa miró con asombro la imponente fachada de piedra, las elegantes galerías y la gran
21:39fuente que presidía el patio central.
21:42—¡Esto es impresionante! —pensó Teresa.
21:46—No me extraña que el marqués sea el soltero más codiciado de la zona.
21:51—¡El hombre es inmensamente rico!
21:54Al ver a dos guardias armados del Servicio de Seguridad del Marqués, Teresa los saludó con una sonrisa.
22:02—¡Buenos días!
22:04—¡Buenos días!
22:06Respondieron los guardias educadamente.
22:10Teresa se sorprendió al notar que los hombres no se asustaron al ver la máscara que le cubría el rostro.
22:17—Al menos los guardias de aquí no se dejan llevar por rumores estúpidos.
22:22Pensó mientras se dirigía a la puerta de entrada.
22:26Tras la enorme puerta que se abrió, estaba parado Alfonso esperándola.
22:33—Bienvenida, señorita Teresa. El marqués la está esperando en su estudio.
22:39Le dijo al mayordomo con cordialidad.
22:43No hizo ningún gesto al ver la máscara y tampoco dijo nada, ya que hacerlo habría sido descortés y de
22:49muy mal gusto.
22:51También le daría esa orden a los demás empleados para no incomodar a la señorita Teresa Alarcón.
22:58—¡Buenos días! Encantada de conocerlo!
23:01Le dijo Teresa a Alfonso, acercándose a él y extendiéndole la mano para saludarlo.
23:09Alfonso, sorprendido y feliz, le estrechó la mano.
23:13Ningún invitado del marqués lo saludaba de esa manera.
23:16Pero ella lo hizo sin pensarlo, con total naturalidad.
23:21—Venga conmigo, la llevaré con el marqués.
23:24Le dijo encantado Alfonso.
23:28El estupor que sintió Teresa al ingresar a la finca por primera vez, casi la dejó sin respiración.
23:36De las paredes del interminable vestíbulo colgaban famosos cuadros que ella admiraba y que siempre había querido tener.
23:46No imaginó que el marqués fuera un coleccionista de arte.
23:50Estaba impresionada por el elegante estilo de la finca.
23:55No le alcanzaban los ojos para ver todo lo que había a su alrededor.
24:00Cuando se dio cuenta que estaba mirando demasiado y podría ser de mal gusto, se aclaró la garganta y simplemente
24:08se limitó a seguirle los pasos al mayordomo que iba delante de ella.
24:12—Disculpe, ¿cuál es su nombre?
24:16—Alfonso, respondió el mayordomo.
24:19—Un gusto conocerlo, Alfonso, le dijo sonriente Teresa.
24:24—Es aquí. El marqués la está esperando.
24:27Alfonso avisó que ingresaría la señorita y le abrió la puerta, dándole paso a Teresa.
24:34Alfonso no sabía si Eduardo y Teresa llegarían a casarse o no.
24:38Pero ya le empezaba a caer muy bien esa jovencita.
24:43—Gracias.
24:45Le dijo al mayordomo antes de ingresar al estudio.
24:48La puerta se cerró detrás de ella, dejándola a solas con el marqués.
24:54Solo ellos dos.
24:56En ese momento, el corazón le empezó a latir más deprisa.
25:02Eduardo la miró y dijo.
25:05—No esperaba que vinieras, pero de hacerlo jamás imaginé que sería a primera hora.
25:11El marqués estaba sentado en su escritorio.
25:15Observaba cada movimiento de la joven.
25:19Quería descubrir qué tipo de persona era Teresa.
25:22¿Esperabas que venga por la noche?
25:24Como si yo fuera un ladrón o alguien que tiene algo que ocultar.
25:29¿Acaso crees que debería esconderme?
25:32Preguntó desafiante Teresa.
25:35Eduardo ya podía notar que su reunión con Teresa sería interesante.
25:45No habían pasado ni cinco minutos desde que Teresa se había encontrado con el marqués en su casa,
25:51y ella ya había mostrado su carácter desafiante.
25:55—¿Acaso crees que debería esconderme?
25:58Le preguntó ella.
26:00—Si creyera que deberías ocultarte, no estaríamos a punto de discutir nuestro contrato matrimonial, ¿no crees?
26:07—Toma asiento.
26:09Dijo serenamente Eduardo, señalándole la silla que se encontraba del otro lado de su escritorio.
26:16Teresa encontró algo descortés que él no se pusiera de pie para saludarla.
26:20Desde luego la caballerosidad no era un rasgo propio del marqués.
26:24Pero por el momento eso no importaba.
26:28—Quisiera saber cómo pudiste salir de la casa de tu padre.
26:32Todos saben que nunca lo haces.
26:34¿Te escapaste o él te dio su permiso?
26:39Mientras deslizaba la silla para tomar asiento,
26:42Teresa analizó cuidadosamente las palabras de Eduardo.
26:46También intentaría no mirar cada lujoso detalle de la habitación.
26:51No me escapé.
26:53Mi padre me dio permiso para pasear sin salir del carruaje.
26:57Él jamás podría imaginar que estoy aquí.
27:01Si le dijera que tú me invitaste a tu casa, me diría que estoy loca.
27:05—¿Tu padre te odia?
27:07—preguntó Eduardo.
27:09Quería saber todo sobre Teresa, ya que lo iban a discutir después.
27:13Era un tema de vital importancia.
27:16Este hombre no se anda con rodeos.
27:19Pensó Teresa que empezaba a entender el estilo directo de su posible marido.
27:24No me odia.
27:26Se avergüenza de mí.
27:28¿Quién querría una hija con una reputación como la mía en un mundo como este?
27:33Los padres deben amar a sus hijos sin importar lo que pase.
27:38Pero eso no sucede en las familias que viven de las apariencias.
27:43Serías amada si no pertenecieras a la alta sociedad.
27:47Para Eduardo, solo la gente de clase alta se alejaría de alguien por su aspecto o su mala reputación.
27:54No culparía a mi padre por querer ocultarme.
27:57Aun si fuese un granjero queriendo vender su cosecha.
28:01Contestó Teresa.
28:03Eduardo negó con la cabeza.
28:06—Te equivocas.
28:07Lo que sea que estés ocultando lo estás haciendo porque eres la hija de un conde.
28:12La clase alta vive de las apariencias y de la reputación.
28:15La competencia es feroz.
28:18Eduardo sabía lo que eran capaces de hacer las jovencitas celosas a otras chicas.
28:23—Sin dudas, Teresa era víctima de los celos de alguien.
28:28—Tienes razón.
28:29Mi cuna es mi condena.
28:31—Asintió ella.
28:33—Estoy seguro de que los celos de alguien pusieron esa máscara en tu rostro.
28:38Pero no haré preguntas al respecto.
28:40Lo que sí me pregunto es por qué alguien que ha pasado tanto tiempo escondiéndose
28:45se casaría con alguien que es el centro de atención.
28:49Si esto no es un plan de tu padre.
28:52Teresa notó que el marqués dudaba de su honestidad.
28:56—He sabido que mi padre quiere casar a su hija contigo.
28:59Pero como tú dijiste, no hubiera sido yo la elegida.
29:04Recuerda que él se avergüenza de mí.
29:06Ahora déjame que te conteste a tu pregunta.
29:09Primero, en la fiesta quedó claro que no eres muy sociable.
29:12Por lo que siendo tu esposa no habría de relacionarme con mucha gente.
29:17Segundo, puedo evitar que la gente se acerque a ti, que al parecer es lo que deseas.
29:23Tercero, y lo más importante, eres capaz de controlar a mi familia.
29:28Teresa ganaba confianza a medida que enumeraba sus motivos.
29:33Anoche no había hecho otra cosa que analizar los beneficios de casarse con Eduardo.
29:38Si ella se casara con alguien de estatus inferior al de su padre, el conde y su madrastra podrían alejarlo
29:46fácilmente.
29:47Y ella pasaría el resto de su vida encerrada.
29:51Pero si alguien como el marqués fuera a pedir su mano, el conde no podría oponerse.
29:56Y su mayor deseo se haría realidad.
29:59Dejar la casa de su padre por fin y para siempre.
30:04—¿Suena lógico? —respondió Eduardo.
30:08—Y es cierto que prefiero estar solo la mayor parte del tiempo.
30:12Pero hay fiestas y eventos a los que debo asistir.
30:16Familiares, de trabajo, de amigos.
30:19¿Tendría que ir sin mi esposa?
30:22Para ti sería como pasar de una prisión a otra.
30:25¿Esa es tu idea?
30:28Nunca me escondí por voluntad propia, marqués.
30:31Lo hice porque me lo ordenó mi padre.
30:34Sueño con salir a las calles, caminar por el pueblo, ir a fiestas y bailar sin ocultarme de nadie.
30:42Tengo derecho a otra vida.
30:45Ya no puedo seguir viviendo en las sombras y ya no quiero hacerlo.
30:48¡No más!
30:50Dijo esto mirando fijamente a Eduardo,
30:54dándole a entender lo importante que era para ella concretar el casamiento.
30:59Eduardo la observaba sin revelar la impresión que le causaban sus palabras.
31:05Tamborileó sus dedos sobre el escritorio, reflexionando en silencio,
31:09hasta que abrió un cajón del escritorio decidido.
31:14Hace una semana no hubiera dedicado ni un minuto de mi tiempo a este asunto.
31:19Pero hoy estoy de humor para este juego.
31:23Sacó una hoja del cajón y se la acercó a Teresa.
31:27Cerró el cajón y se puso de pie.
31:30Escogió una pluma de plata y un tintero de oro y los depositó junto a la hoja.
31:36Teresa lo miraba desconcertada.
31:39¿Para qué es todo esto?
31:42Un contrato de matrimonio debe tener reglas y condiciones por escrito.
31:46¿No crees?
31:47Empecemos entonces.
31:50Teresa quedó inmóvil unos segundos, impresionada por lo que estaba sucediendo.
31:55El marqués aceptaba oficialmente su propuesta de casamiento.
32:00Creyó que el corazón le latía tan fuerte que hasta el marqués podría escucharlo.
32:06Con la mirada en el papel pensó.
32:09¿Tan fácil resultó?
32:11Ahora sí ya me gané el odio de todas las solteras del pueblo.
32:15No me digas que no sabes escribir.
32:20Dijo.
32:21¿Puedo hablar de todo esto?
32:24Después estaba vinculando a Teresa.
32:27Claro que sé.
32:28¿Y entonces qué esperas?
32:30¿Acaso te estás arrepintiendo?
32:33Sería lo último que haría.
32:35Empecemos.
32:37Teresa tomó la pluma y antes de que pudiera escribir nada, sintió la mano del marqués sujetando la suya.
32:44¿Qué te pasó en la mano?
32:45El marqués le tomó la otra mano y las comparó.
32:49Una tenía los nudillos lastimados.
32:52¿Le pegaste a algo o alguien te lastimó?
32:56No es importante.
32:58Comencemos.
33:00Dijo avergonzada y retiró su mano de la del marqués.
33:05Es importante para mí.
33:07Tú serás mi esposa y no me agradan las personas que lastiman a mi familia.
33:11Quiero saber quién te lo hizo porque recibirá un castigo.
33:15Insistió Eduardo.
33:17Estaba claro que ahora Teresa iba a tener a alguien que la defendiera y eso la hacía sentir bien.
33:23Después de tantos años de maltrato, no venía nada mal sentirse protegida.
33:30Fue un accidente, marqués Eduardo.
33:33Dime, Eduardo.
33:35Solo Eduardo está bien.
33:36Y no pienses que voy a creer que fue un accidente.
33:40Ahora me preocupo por ti y no quiero que nadie te haga daño en esa casa.
33:46El marqués no iba a seguir indagando sobre la mano lastimada,
33:50pero lo mortificaba pensar en el calvario que sería para Teresa vivir con su familia.
33:57Gracias.
33:58Gracias.
33:58Ahora avancemos porque mi padre comenzará a sospechar si no regreso pronto.
34:04Luego tomó nuevamente la pluma para comenzar a escribir.
34:09Primera regla, no habrá amor en este matrimonio.
34:13Eso no será un problema para mí.
34:16Eduardo asintió.
34:19Recuerda que debe ser así hasta el final.
34:23Teresa miró al marqués.
34:25Era un hombre apuesto y olía bien, pero eso era todo.
34:29Si no fuera porque necesitaba desesperadamente irse de la casa de su padre,
34:34jamás se habría fijado en un hombre como Eduardo.
34:37Descuida.
34:38No eres mi tipo, Eduardo.
34:40Esa respuesta despertó la curiosidad del marqués.
34:44Quería saber qué tipo de hombre le llegaba al corazón.
34:48Entonces, si hay un tipo.
34:50Estar escondida no es lo mismo que estar ciega.
34:54¿Cuál sería la siguiente condición?
34:57Ella quería dejar atrás el tema del amor.
34:59La incomodaba hablar de eso con el marqués.
35:03No se hablará de esto con nadie más que con Alfonso, mi mayordomo.
35:07Él estará al tanto de la verdadera naturaleza de nuestro matrimonio
35:11y te protegerá si acechara algún peligro.
35:15Tres, cualquier conflicto que tengamos,
35:18debemos discutirlo por más insignificante que parezca.
35:22Detesto que un pequeño problema crezca y se haga grande.
35:25Eso realmente me irrita.
35:28Teresa escribía sintiendo a medida que el marqués hablaba.
35:32Estoy de acuerdo.
35:34Cuatro,
35:35Necesito usar la máscara hasta que me sienta lo suficientemente cómoda
35:39como para ir caminando a cara descubierta.
35:42Puedes hacer lo que quieras.
35:44En ese tema no me voy a meter.
35:47Dijo Eduardo.
35:49Cinco,
35:50dormiremos juntos.
35:52Teresa dejó de escribir sorprendida.
35:54¿Por qué te sorprendes?
35:56¿Pensabas que no me acostaría con mi esposa?
35:59Eduardo se inclinó hacia ella esperando la respuesta.
36:03Teresa dudó,
36:04pero no quería que nada frustrara su plan de libertad.
36:08De acuerdo.
36:09Después de todo es lo que hacen las parejas.
36:12Eduardo tomó una piedra lisa de su escritorio
36:15y comenzó a jugar con ella.
36:17Exacto.
36:18Lo hacen los ancianos,
36:19los jóvenes.
36:21Bueno,
36:21los muy jóvenes no estaría tan segura.
36:24Cuando Teresa dijo esto,
36:26Eduardo se dio cuenta de que ella había malinterpretado sus palabras.
36:31Cuando dije dormir juntos,
36:33me refería simplemente a dormir, Teresa.
36:36¿Tú qué tenías en mente?
36:38¿Podemos conversarlo?
36:41Nada.
36:42Dormir está bien.
36:44Bajó la mirada y sintió que sus mejillas ardían.
36:47Estaba avergonzada por haber malinterpretado al marqués.
36:52¿Alguna otra condición?
36:54Creo que hemos cubierto lo básico.
36:57No pareces del tipo de mujer que complica las cosas.
37:00Si surgiera algo importante en el futuro,
37:03veremos de agregarlo al contrato.
37:06Procedamos a firmar.
37:09Antes de firmar,
37:10Teresa se detuvo y miró nuevamente al marqués.
37:14Sería justo detallar cuáles serían las consecuencias
37:17si alguno de los dos incumpliera el contrato.
37:20Le dijo,
37:21y antes de que el marqués pidiera decir nada,
37:24agregó,
37:25tampoco determinamos el plazo del contrato.
37:28¿Por cuánto tiempo estaremos casados?
37:31Lo más importante es que nadie sepa que nos casamos en estas circunstancias.
37:36Si alguien se enterara, sería peor para ti que para mí.
37:40Yo seguiré siendo marqués,
37:42pero tú recibirás humillaciones de todo tipo.
37:45No creo que necesites más maltrato.
37:48Teresa negó con la cabeza,
37:50espantada por la sola idea de pasar por eso.
37:53Eduardo agregó,
37:55y en respuesta a lo del plazo,
37:58creí que eso era obvio,
38:00por eso no lo mencioné.
38:02¿Obvio?
38:03¿A qué te refieres?
38:06A que estaremos casados para siempre, Teresa,
38:09hasta que la muerte nos separe.
38:14¿Estaremos casados para siempre?
38:17Dijo Teresa desconcertada.
38:20Pensó que el marqués estaría dispuesto a llevar adelante ese arreglo por poco tiempo.
38:25Para siempre significaba estar al lado de ese hombre toda su vida.
38:30Significaba renunciar a una historia de amor real como las de los libros que ella leía.
38:35Las parejas que terminan su matrimonio lo hacen cuando se acaba el amor.
38:41Nosotros no vamos a tener ese problema.
38:45Con tolerarnos toda la vida bastará.
38:48Sospecho que la gran mayoría de los matrimonios funcionan así.
38:52Teresa escuchaba al marqués mientras en su interior
38:55hacía el duelo de sus fantasías del príncipe azul.
38:59Era doloroso imaginar el futuro sin un hombre que la ame de verdad.
39:03Pero si ese era el precio de su libertad,
39:07estaba dispuesta a pagarlo.
39:11Plazo para siempre.
39:13Listo.
39:15Supongo que en algún momento necesitarás un heredero.
39:18Dijo como si nada, tratando de no dejar en evidencia cuánto le preocupaba el asunto.
39:24Desde luego, mi esposa será la madre de mi hijo.
39:28Pero por ahora no hay que pensar en ese tema.
39:31No me divierte la idea de un niño corriendo y gritando por los pasillos en este momento.
39:38Era evidente que a Eduardo no le agradaban los niños.
39:42De hecho, era difícil saber si algún ser vivo era de su agrado.
39:46¿No te importaría que alguien como yo sea la madre de tu hijo?
39:52Eduardo la miró molesto por esa pregunta.
39:55Lo estaba impacientando que Teresa no dejara fluir los temas.
40:00Mira, Teresa, para que esto funcione necesito que entiendas lo que es mantener las cosas simples.
40:07No me importa tu reputación ni para hacerte mi esposa, ni para que seas la madre de mi hijo.
40:13Si es demasiado para ti, podemos ignorar todo esto y romper el contrato.
40:19No se trata de mí.
40:21Me preocupa lo que tendría que pasar un hijo mío en este mundo con todos los rumores que se dicen.
40:27Teresa, mejor que nadie, sabía lo doloroso que es vivir siendo marginado.
40:32Descuida.
40:33Un niño que lleve mi apellido jamás sufrirá por un rumor.
40:37Y lo que se dice sobre ti también desaparecerá cuando seas mi esposa.
40:42Todavía no eres consciente de lo que significa ser de la familia de Mendoza.
40:48Nadie se atreverá a hablar de ti ni del niño.
40:51Confía en mí.
40:52Eduardo quedó pensativo y agregó.
40:55Además, si les arrancaran la lengua, sería difícil entender lo que dicen.
40:59Y tarde o temprano se callarían.
41:02Al escuchar las palabras del marqués, Teresa recordó lo que se decía de él.
41:07Que era un hombre muy peligroso.
41:10Y por su manera de hablar no parecía un rumor sin fundamento.
41:13Sin embargo, con ella había sido extremadamente amable y se sentía cómoda con él.
41:20Darle un heredero no sería un problema si podía proteger al niño.
41:25Teresa firmó el contrato y le extendió la pluma al marqués.
41:29Marqués Eduardo...
41:30Eduardo.
41:32La corrigió el marqués.
41:34Lo siento.
41:35Eduardo.
41:36Dijo Teresa sonriendo.
41:38Eduardo firmó, sellando el contrato que los convertiría en marido y mujer.
41:43Teresa sabía que a partir de ese momento su vida cambiaría para siempre.
41:48Veo que te llevará un tiempo a aprender a llamarme por mi nombre.
41:52Dijo Eduardo.
41:54Empieza a practicar cuanto antes.
41:56Te ayudará a darte el lugar de privilegio que ocuparás a partir de que seas mi esposa.
42:02No mucha gente me llama por mi nombre.
42:05Dobló el contrato y lo guardó en un sobre.
42:09Mañana iré a visitar a tu padre para pedir tu mano.
42:13Quiero asegurarme de que no tengas más... accidentes.
42:16Le dijo, señalándole la mano que le había pisoteado su malvada hermanastra.
42:22Ya quiero ver la reacción de mi padre.
42:24Las caras de mi madrastra y de Carolina.
42:27Teresa nunca imaginó que el destino le tenía preparada esta jugada maestra.
42:32Tantos años de maltratos y humillaciones.
42:36Tanta soledad.
42:37Por fin podría ponerlos en su lugar.
42:40Tal vez lo mejor sea que vivas conmigo hasta el día de la boda.
42:44¿Te gustaría?
42:45Sé que te enfadarás por lo que voy a decir.
42:48Pero si voy a vivir contigo antes de casarnos, todos dirán que estoy embarazada.
42:54Francamente no quiero echar más tierra sobre mi reputación.
42:58Eduardo la miró con preocupación.
43:01Debe ser agotador vivir pensando en lo que dicen los demás.
43:06Pero si no puedes cambiar lo que dicen de ti, puedes cambiar la manera en que te lo tomas.
43:12¿Sabes que hay rumores que dicen que traigo mujeres a mi casa por las noches?
43:17Teresa lo miró intrigada.
43:19¿Lo haces?
43:21Ella no se dejaba llevar por rumores.
43:24Por eso prefería escuchar la respuesta de boca del marqués.
43:28Eduardo exageró su reacción, pretendiendo estar ofendido para incomodar a Teresa.
43:33Abrió los ojos y se llevó la mano al pecho con indignación.
43:37Jamás lo hice y jamás lo haría.
43:41Teresa se sintió mal por poner en duda la decencia y la moral del marqués.
43:46Eduardo continuó diciendo,
43:47No obstante, hay algo de cierto en ese rumor.
43:51No fui yo quien metió mujeres a mi casa por la noche.
43:55Ellas saltaron los muros y mis guardias las atraparon.
43:58Alguien que se enteró se lo contó a otra persona y esa persona a su vez se lo contó a
44:03otra.
44:03Y así se fue tergiversando la historia hasta cambiar por completo.
44:08Hay todo tipo de rumores sobre mí también, Teresa.
44:11En eso nos parecemos.
44:18Teresa recordó que el marqués trabajaba bajo las órdenes del virrey en casos policiales.
44:24Se preguntaba a cuántos criminales se había enfrentado.
44:28Tal vez por eso tiene esa personalidad solitaria.
44:32Pensó.
44:33El marqués tomó el sobre donde estaba el contrato.
44:37Guardaré el contrato en un lugar seguro para que nadie lo encuentre.
44:40Ahora que terminamos con ese asunto, ¿tienes hambre?
44:44¿Te apetece un desayuno?
44:47Puedo pedirle a Alfonso que te traiga uno o puedes tomar el mío si quieres.
44:52En realidad, yo no tengo tiempo para comer, tengo trabajo que hacer.
44:57Ya habría terminado si tu padre no me hubiese hecho perder el tiempo con su fiesta.
45:02Se quejó Eduardo.
45:04Haber asistido a ese evento lo había retrasado en su investigación.
45:09De no haber asistido a la fiesta de mi padre, no estaríamos aquí proyectando nuestra boda a Eduardo.
45:16El marqués se sintió satisfecho por la reflexión de Teresa y porque lo llamó por su nombre.
45:22Tienes toda la razón.
45:24Pero estaba pensando en el caso de las jóvenes desaparecidas.
45:29Cada minuto que pasa cuenta.
45:32Teresa se mostró preocupada.
45:35Lo siento, mi padre usó tu nombre para conseguir más invitados.
45:40Además, la idea era que pudieras conversar con mi hermana Carolina.
45:44A ella le gustas y presionó a mi padre para que te invite.
45:49Teresa se preocupaba por su padre a pesar de todo.
45:53Sabía que su reputación se estaba tambaleando y no quería que terminara desplomándose del todo.
45:58Para el conde, su reputación era lo que más le importaba.
46:02De hecho, desde que la madre de Teresa los abandonó, parecía ser lo único que le importaba.
46:08Hasta que conoció a Catalina.
46:11Cuando estemos casados, nadie de tu familia podrá entrar a nuestra casa.
46:15Sabemos la clase de personas que son.
46:17No creo que te importe, ¿o sí?
46:20Si me importara, no estaría dispuesta a pasar el resto de mi vida con un desconocido solo para huir de
46:26esa casa.
46:28Ahora bien, si me disculpas, debo regresar o mi padre se enojara conmigo.
46:33Entiendo.
46:34Pero recuerda que ya no debes temerle.
46:36Le dijo Eduardo.
46:39Espero que mi vida se vuelva más interesante contigo.
46:42Te acompaño a la salida.
46:44Eduardo se levantó de la silla y le extendió la mano para acompañarla.
46:48No era tampoco caballero después de todo.
46:52Pensó Teresa.
46:54Luego le agradeció aceptando su mano y le dijo.
46:57Tu casa es preciosa.
46:59Me encantan tus cuadros.
47:01¿Te gusta la pintura?
47:03Preguntó Eduardo.
47:05Él no era un experto en arte ni tampoco era aficionado a la pintura.
47:09Tenía esos cuadros porque su madre le insistió mucho para que embelleciera su hogar.
47:15Me gusta pintar.
47:16Me relaja y me ayuda a evadirme por un rato.
47:21Lleva tiempo y mucha práctica aprender las diferentes técnicas.
47:25Pero la sensación de lograr el estilo buscado es incomparable.
47:29Teresa estaba tan apasionada hablando de la pintura,
47:32que no se dio cuenta que todavía estaba sosteniendo la mano del marqués.
47:37Eduardo tampoco pareció notar que sus manos seguían unidas.
47:41Le gustaba oírla hablar con tanta pasión de su hobby.
47:45Hablas como una experta.
47:48Compraré algunas de tus obras.
47:50Teresa lo miró descolocada.
47:52¿Por qué harías eso?
47:55Ni siquiera has visto mis cuadros.
47:57De hecho, nadie los ha visto jamás.
48:00De verdad, no hace falta.
48:02No soy pintora profesional.
48:05Me gustaría comprarle obras a alguien que conozca.
48:09Los que tengo colgados los pintaron unos desconocidos.
48:12Tus cuadros son de pintores famosísimos.
48:15No dije que no fueran famosos.
48:18Me refiero a que yo no los conocí en persona.
48:21Elígelos tú.
48:22Haré que Alfonso descuelgue un par para colgar los tuyos.
48:26Teresa lo miraba sin salir de su asombro.
48:29¿Para qué vas a gastar dinero en cuadros que ni siquiera viste si tienes unos preciosos?
48:34¿Estás loco?
48:35No, mi doctor me dijo que no lo estoy siempre y cuando...
48:39No importa.
48:41Esta será también tu casa, Teresa.
48:44Así que deberías colgar tus obras para poder contemplarlas a diario
48:48y para que las visitas sepan que en este lugar tus cuadros son tan importantes
48:52como los de esos pintores famosos, ¿entiendes?
48:55Teresa se dio cuenta que el marqués no estaba interesado en la pintura,
48:59sino que le estaba empujando a ocupar su lugar como futura señora de la casa,
49:04un lugar que ni en sus más descabelladas fantasías había llegado a imaginar.
49:11Convertirse en la esposa del marqués de Monterrico,
49:14don Eduardo de la Vega.
49:21Gija de Monterrico,
49:22¿Chupo de Monterrico,
49:24Inc далее,
49:24Gracias por ver el video

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