Hace unos 2.000 años, Baiae fue uno de los lugares más exclusivos del Imperio romano. Villas, termas y mosaicos decoraban esta ciudad costera… hasta que parte del terreno se hundió lentamente por la actividad volcánica.
Hoy, muchos de sus restos siguen bajo el agua y pueden verse buceando. Un pedazo de Roma escondido bajo el Mediterráneo.