Un robot cuadrúpedo ha logrado completar por primera vez los 42,195 kilómetros de una maratón oficial sin detenerse a recargar su batería. El dispositivo, denominado RAIBO2 y desarrollado por investigadores del Instituto Avanzado de Ciencia y Tecnología de Corea (KAIST), participó en la maratón de Sangju, en Corea del Sur, recorriendo carreteras, pendientes y tramos resbaladizos durante algo más de cuatro horas. Más allá del impacto visual de ver a una máquina corriendo junto a decenas de atletas humanos, el verdadero avance científico radica en haber superado una de las barreras históricas de la robótica: la autonomía energética en desplazamientos de larga distancia.A diferencia de las máquinas con ruedas, los robots de cuatro patas ofrecen una enorme versatilidad para desplazarse por terrenos accidentados, escalar pendientes o entrar en zonas devastadas por catástrofes naturales. Sin embargo, esta capacidad requiere un consumo constante de energía únicamente para sostener el propio peso de la estructura y mantener el equilibrio en cada pisada. Hasta ahora, la mayoría de los modelos del mercado sufrían para superar los 20 kilómetros por carga.El investigador principal del proyecto en el KAIST, Jemin Hwangbo, explica las limitaciones de los sistemas convencionales al señalar que "puede funcionar durante unas ocho horas caminando o recorrer alrededor de 50 kilómetros. Muchos cuadrúpedos actuales, apenas funcionan una hora antes de necesitar aproximadamente otras dos para recargarse". Esta falta de duración limita el uso práctico en entornos reales, ya que "Para mantener una operación continua necesitas una costosa rotación de tres robots y estaciones de carga sobre el terreno".Para romper este cuello de botella, el equipo del KAIST no recurrió a componentes exóticos ni a químicas experimentales. Según detalla Hwangbo, "Empleamos baterías de ion-litio estándar, sin ninguna química exótica". La clave del éxito ha sido una estrategia integral de ahorro energético aplicada al peso de las patas, los motores, los circuitos y el software de control.A través de técnicas de aprendizaje por refuerzo, el robot ha aprendido un patrón de marcha eficiente que minimiza la fricción y reduce las pérdidas mecánicas, las cuales representan un 22,7% del consumo total. Asimismo, se ha optimizado el rendimiento eléctrico de los motores y la electrónica, responsables del 68% de la disipación en forma de calor durante la marcha. Tras cruzar la meta en Sangju, el robot conservaba carga suficiente para haber alcanzado una distancia estimada de 65 kilómetros.El incremento en la eficiencia abre la puerta al uso real de cuadrúpedos en escenarios de alta exigencia, como la inspección en centrales eléctricas con rutas de hasta 14 kilómetros o búsquedas en montaña donde las máquinas actuales debían regresar tras recorrer apenas tres kilómetros. Dado que el consumo de los sensores de navegación como cámaras o sistemas LiDAR es muy reducido (entre 2 y 7 W) en comparación con los 300 W necesarios para mover las extremidades, equipar al robot con capacidad de observación no comprometerá de manera significativa su alcance.El siguiente objetivo de los científicos consistirá en dotar a RAIBO2 de autonomía de navegación para tomar decisiones en tiempo real sobre rutas seguras y eficientes. Con ello, la robótica cuadrúpeda se acerca a convertirse en una herramienta operativa capaz de acompañar misiones prolongadas en entornos industriales y zonas de desastre.