La caravana denominada "Fe y Esperanza", integrada por más de 600 migrantes procedentes de Centroamérica, Sudamérica y el Caribe, reanudó su camino hacia la frontera norte desde la ciudad de Tapachula, Chiapas, en medio de intensas lluvias provocadas por los efectos de la tormenta Rachel.
El contingente, que partió inicialmente con unas 300 personas y ha ido sumando a migrantes varados en el sur mexicano, emprendió la marcha protegiendo sus pertenencias con bolsas de plástico y enfrentando duras condiciones climáticas.
Diversos integrantes, como el hondureño José Zelaya y el ecuatoriano Vinicio Obonaga, señalaron que la decisión de avanzar en grupo responde a la desesperación ante el estancamiento de sus trámites en la Comar, la falta de oportunidades laborales y el endurecimiento de las políticas migratorias estadounidenses, buscando alcanzar su destino pese a los riesgos del trayecto.
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