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  • hace 6 horas
La parábola de los viñadores nos invita a preguntarnos qué hacemos con lo que Dios nos confía y qué frutos estamos ofreciendo al Señor.
Transcripción
00:00Estamos en el vigésimo séptimo domingo del tiempo ordinario y el evangelio de San Mateo
00:06nos presenta la parábola de un hombre que plantó una viña, la cuidó con esmero y después
00:11la confía a unos trabajadores para que la cultivaran y dieran fruto.
00:20Cuando se llega el tiempo de la cosecha, aquellos hombres rechazan a los enviados del dueño
00:25en varias ocasiones, incluso el dueño pensando que a su propio hijo lo respetarán, pero
00:31hacen de él lo que quieren.
00:34La viña es imagen del pueblo de Dios, pero también puede representar nuestra propia vida,
00:39en la que Dios nos confía grandes cosas, la fe, la familia, talentos, oportunidades, y
00:46somos conscientes de que nada absolutamente nos pertenece, sino que todo es un regalo,
00:52un don y al mismo tiempo una responsabilidad confiada.
00:56El problema con los viñadores no es que entregaran los frutos debidos, sino que comenzaron a comportarse
01:02como dueños.
01:04Nosotros podremos convertirnos en malos administradores cuando no cuidamos responsablemente de aquello
01:10que Dios nos confía.
01:12Por ello, el día de hoy pudiéramos reflexionar.
01:14¿Qué frutos estoy ofreciendo al Señor?
01:18Porque no basta con llamarnos cristianos, sino que nuestra fe debe de producir frutos
01:23concretos en nuestra vida, como la paciencia, la generosidad, el servicio, el perdón.
01:30Que Cristo sea la piedra angular de nuestra vida y que al llegar el tiempo de la cosecha,
01:35el Señor encuentre en nosotros frutos de justicia, de amor y misericordia.
01:43¡Gracias!

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