El Gobierno de Japón expresó este domingo una enérgica protesta ante Estados Unidos tras el arresto de un marine estadounidense de 20 años, adscrito a la base de Futenma, acusado de asesinar y robar a una mujer de 39 años en un hotel de Naha, en la prefectura de Okinawa.
La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, condenó el crimen calificándolo de "extremadamente cruel y atroz", al tiempo que anunció que su administración adoptará todas las medidas necesarias.
En respuesta al homicidio, altos funcionarios del Ministerio de Exteriores nipón convocaron al embajador estadounidense, George Glass, para exigir una cooperación absoluta en las pesquisas policiales, endurecer la disciplina castrense y prevenir nuevos abusos, en un caso que reaviva el histórico rechazo de los residentes locales hacia la presencia militar extranjera en la región.