La Iglesia de la Sagrada Familia, único templo católico en Gaza, fue alcanzada por un proyectil mientras servía como refugio para cientos de desplazados. El ataque dejó al menos cuatro muertos y siete heridos, incluido el sacerdote argentino Gabriel Romanelli. Organizaciones humanitarias y líderes internacionales condenaron el hecho, mientras Cáritas Jerusalén confirmó que el proyectil provino de un tanque israelí. El Vaticano y países como Italia exigieron respeto al derecho internacional y protección urgente para los civiles. FUENTE: La República