Después de 738 días de angustia, las familias israelíes reciben a sus seres queridos. Hamás entregó a los 20 rehenes vivos y los cuerpos de varios fallecidos como parte de un acuerdo negociado con mediadores internacionales. El pacto también incluye la liberación de prisioneros palestinos y abre la puerta a un posible gobierno interino en Gaza, sin participación de Hamás ni de Israel.