00:00Imagina ganar un mundial de rugby y no recordarlo.
00:02Ese es el dramático caso de Steve Thompson.
00:04Y junto a él, más de 800 exjugadores de rugby han demandado a las federaciones por las secuelas cerebrales de
00:10este deporte.
00:10Pero para frenar esto, World Rugby ha hecho obligatorio en los partidos internacionales llevar un protector bucal inteligente.
00:16Este protector bucal lleva un chip del tamaño de una uña,
00:19creado originalmente para medir los impactos que sufrían los Navy Seals en paracaidismo y en combate.
00:24¿Y cómo funciona?
00:25A diferencia de los GPS de la espalda, este sensor mide el movimiento exacto del cráneo.
00:29Si detecta un golpe superior a 8 fuerzas G, envía una alerta inalámbrica al médico en la banda en tiempo
00:34real.
00:35Y el jugador en ese momento debe pasar un test de conmoción, si no lo supera, para entre 10 y
00:4112 días.
00:42Gracias a esto, los riesgos de conmoción ya han bajado un 20%.
00:45Pero la clave no es solo el gran golpe visible, sino medir la carga acumulada de pequeños impactos a lo
00:52largo de una carrera.
00:52Estos pequeños impactos son los principales sospechosos del daño cerebral a largo plazo de estos jugadores de rugby.
00:59Con actualmente un 86% de acierto y con mucha mejora por delante, esta herramienta busca cambiar cómo se entrena,
01:05cómo se placa e incluso las reglas del juego del rugby.
01:09Para leyendas como Thompson llega tarde, pero para las nuevas generaciones es el paso definitivo entre reaccionar al daño
01:15o aprender a evitarlo.