00:00Usamos la palabra kafkiano para describir laberintos burocráticos y pesadillas
00:04institucionales, pero rara vez nos preguntamos quién fue el hombre detrás
00:08del concepto. Esta es su historia en cuatro paradojas.
00:12Primera, Kafka era un extraño en su propia casa. Aunque nació en Praga, era un
00:17judío germano parlante en una ciudad checa. Esa marginación sembró el
00:21desarraigo de toda su literatura. Segunda, llevaba una asfixiante doble vida.
00:27De día, trabajaba en una burocrática oficina de seguros atrapado en un sistema
00:31que detestaba para poder encerrarse a escribir de forma obsesiva durante toda
00:35la madrugada. Tercera, su legado existe gracias a una traición. En su lecho de
00:41muerte, le exigió a su amigo Max Brod que quemara todos sus manuscritos sin
00:45leerlos. Brod se negó, salvando del fuego obras maestras como El Proceso. Y cuarta,
00:51su éxito global explotó gracias a la censura nazi. El veto del régimen a los
00:55autores judíos alejó a las grandes imprentas alemanas, lo que permitió a una
01:00pequeña editorial hebrea hacerse con sus derechos mundiales y catapultar su
01:04fama. El autor, que quiso reducir su vida a cenizas, le dio nombre a la angustia
01:09moderna. Descubre más historias como esta suscribiéndote a Estrategia Educativa.