La policía australiana ha detenido al hombre que mantuvo secuestrada a su hija durante doce horas con una mochila en la que decía tener una bomba. Todo apunta a un sordido caso sobre la custodia de la menor. Previamente, el hombre había acudido a ver al juez, con quien mantuvo una fuerte disputa. La policía no encontró ningún explosivo. http://es.euronews.net/