Rafael Trelles llega a las ciudades a limpiar paredes y proponer un original tipo de arte urbano. Allí interviene sobre las superficies exteriores ennegrecidas por la contaminación y la humedad. En San Agustín, como parte de la 10ma Bienal de La Habana del 2009, Trelles trabaja sobre la cisterna de la escuela, las paredes de un punto de cables telefónicos, de una casa, de un consultorio médico y sobre el piso de hormigón de un círculo de abuelos. Por primera vez, realiza también motivos a 18 metros de altura sobre las fachadas de varios edificios del reparto. A diferencia de un "sprayer", no utiliza spray de pintura sino una máquina de lavado con agua. Este proyecto fue objeto de un cortometraje de una veintena de minutos realizado por el documentalista puertorriqueño Tito Otero, que fue proyectado en el marco de la Bienal en La Cabaña y al aire libre en San Agustín.