A la Iglesia del Santo Sepulcro, el lugar donde supuestamente fue crucificado y enterrado Jesucristo, en Jerusalén, le ha llegado una factura por el agua de 1,8 millones de euros. Una suma que podría provocar el cierre del templo.
Según la prensa israelí, la iglesia tenía un acuerdo con un exalcalde de Jerusalén que le exoneraba de pagar.
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