El rompecabezas de las nacionalidades, tras el Brexit.
En King Street, uno de los barrios más ajetreados de Londres viven muchos polacos. Por ejemplo Mirek e Izabela Pluszczok, los tenderos de un supermercado especializado en productos de su país.
Poco después del referendum sobre el Brexit, varios extremistas británicos vinieron a la tienda, insultándoles e instándoles a que se fueran del país. Desde entonces, la policía realiza una ronda diaria y para en el establecimiento.
Hace dos años que lo tienen. Comentan que con la caída de la libra esterlina ahora cuesta más importar pepinillos en escabeche y otras delicias gastronómicas polacas. Pero lo que más le duele a Izabella son las coletillas diarias que acompañan al Brexit. Según ella, “estar aquí no es muy agradable. Los británicos no nos quieren, es lo que sentimos. La situación es rara. Y por otro lado todo el mundo tiene miedo. Es gracioso a veces, porque tenemos algunos clientes ‘elegantes’ a quienes les gusta la comida polaca, que votaron “no”. Y dicen: queremos salir de la Unión Europea porque no queremos inmigrantes aqui. Pero luego, cinco minutos después, te dicen: Sí, bueno, la señora de la limpieza es polaca, tengo una cuidadora polaca para mis hijos. Asi que, digo yo: si no nos queréis aquí, ¿quién va a hacer todo eso por vosotros? Venga ya, es de sentido común.”
Desde el Brexit los delitos por discriminación han aumentado. Izabela no va a pedir el pasaporte británico. Si las cosas se ponen feas, instalará su negocio en otro país de la Unión; o volverá a Polonia.
Nuestro reportero Hans Van der Brelie se pregunta “que harán los 800.000 polacos que viven en el Reino Unido, tras el Brexit.”
Cuando Polonia pasó a formar parte de la Unión Europea, el gobierno británico no aplicó ningún periodo de transición para los emigrantes polacos. Comparando cifras, entre 2004 y 2015, su número en el Reino Unido se multiplicó por ocho.
En Lewishan, al sureste de Londres, nos da cita Monika Nawrot. Es responsable de Recursos Humanos y vive en Londres desde 2005.
Con el Brexit, Monika quiere un pasaporte británico cuanto antes. En el examen de naturalización preguntan cosas como ¿qué es el Big Ben?: ¿el nombre de un personaje de una serie infantil o el reloj del Parlamento?
Es una persona abierta, le gusta la música, se rie con sus amigos; pero el resultado del referendum ensombreció su optimismo natural. Confiesa que lo que ocurra “con el Brexit me preocupa un poco por la incertidumbre de lo que vaya a pasar. ¿Van a permitir que me quede? Tengo una hipoteca ¿qué va a pasar? ¿Van a obligarme a vender el piso y a volver? No tengo ni idea”.
Para hecerse británico hay que mirar con lupa los archivos personales. Mónica se ha pasado los fines de semana buceando en su pasado, porque ha tenido que probar que en estos cinco años no ha estado mucho tiempo fuera del Reino Unido. Explica que ha tenido que especificar todas las fechas en las que estuvo “de vacaciones en España, en Italia, e