El tifón más poderoso que golpeaba Corea del Sur en años castigó su región sureña el martes y descargó un metro (3 pies) de lluvia, además de destruir carreteras y derribar tendidos eléctricos. Sin embargo, la cifra de tres muertos podría haber sido mayor de no ser por los preparativos y cierres de escuelas, según las autoridades.