Al recrudecerse la cacería de migrantes, agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas comenzaron a perseguir en campos agrícolas a presuntos indocumentados en California, mientras organizaciones defensoras de derechos reportaron múltiples operativos en todo el estado, donde se estima que laboran aproximadamente 255 mil 700 trabajadores del campo sin documentos.