Mi jornada de estudio ahora mismo está milimetrada alrededor de la oposición. Me levanto entre las 7 y las 7:30, desayuno y sobre las 8–8:30 hago el primer bloque de estudio con la técnica Pomodoro: 50 minutos a muerte, descanso corto y luego me voy a la biblioteca, que abre a las 10. Allí estoy desde las 10 de la mañana hasta la 1:30 o 2, según lo bien que me esté cundiendo el temario. Después vuelvo a casa, como y desconecto hasta las 4 para llegar con la cabeza algo más fresca al siguiente bloque.
Por la tarde hago otro bloque en casa, vuelvo a parar un momento para tomar un café y luego remato el día en la biblioteca: de 5 a 7 los días que tengo clase (tres a la semana) y de 5 a 8 cuando no tengo. Además, entreno tres días a la semana a las 6 de la mañana, porque para mí las físicas también forman parte de la oposición. Soy mucho más productivo por la mañana, así que dejo las horas fuertes para la teoría y reservo la tarde para psicotécnicos y preguntas tipo test, que me permiten repasar y fijar lo que he trabajado antes.
Al final, todo mi día gira en torno a dos ideas: tener una rutina clara y no improvisar. Sé qué toco por la mañana, qué repaso por la tarde y cuándo descanso. Eso me ayuda a no perderme, a saber si voy en buena dirección y a llegar a la biblioteca con un plan en la cabeza, no solo con los apuntes en la mochila. Y tú, ¿cómo organizas ahora mismo tu jornada de estudio para la oposición? Cuéntamelo en comentarios.
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