El presidente de Francia, Emmanuel Macron, convocó este martes a una reunión de emergencia con miembros clave de su gabinete para buscar una salida a la crisis social provocada por el recrudecimiento de las protestas estudiantiles, que congregaron a entre 256.000 y 450.000 manifestantes en todo el país.
Horas antes, el primer ministro Sébastien Lecornu anunció ante la Asamblea Nacional la suspensión de las clases regulares en los institutos de secundaria durante tres días para habilitar espacios de asamblea y diálogo.
La revuelta, iniciada a mediados de septiembre en reclamo de mejores condiciones educativas, ha escalado con la integración de sindicatos, funcionarios y otros sectores laborales en rechazo al polémico plan presupuestario para 2027, el cual contempla medidas de austeridad frente al endeudamiento nacional, en una jornada marcada por cerca de medio millar de detenciones, incidentes de violencia policial y una creciente presión de los mercados sobre la deuda francesa.