Me escondía detrás del que tenía delante para que no me preguntasen.
Al empezar a opositar había un profesor que hacía cerrar los apuntes y preguntaba en vivo. Y la gente respondía casi todo de memoria. Yo pensaba: esta gente son extraterrestres.
Luego invité a varios a un café y les pregunté cómo habían llegado ahí. No eran extraordinarios. Eran gente normal que había estudiado las horas que pide una oposición.
Con el tiempo llegaron mis primeros cincos, mis primeros seises, mis primeros sietes. Si ahora estás escondiéndote detrás del de delante, todos hemos pasado por ahí.