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  • hace 1 semana
Cuando yo opositaba juzgaba muchísimo al dueño de la academia que ya no trabajaba de bombero.

Ya, ya, pero ese no es bombero.

Años después pedí una excedencia para dedicarme a Ninja al 100%. Y entonces vi todo lo que no veía: la incompatibilidad, las faltas muy graves, perder el casco, la responsabilidad ante un equipo que ha apostado por tu proyecto mientras tú juegas a dos bandas.

No veía nada de eso. Y aun así opinaba.

Desde entonces tengo mucho más cuidado al juzgar cualquier cosa de la que no tengo todo el prisma. Porque ya sé lo que es equivocarse.

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