Cuando opositas, es muy fácil compararte con el “opositor del día perfecto”: 8 horas diarias, motivación infinita, cero problemas, físico de toro y todo a favor. Pero ese perfil no es el perfil medio. Existe gente así, claro, pero no representa a la mayoría… y compararte con ese estándar te rompe la cabeza.
En el mundo real hay de todo: ratas de biblioteca que estudian a muerte, perfiles más flexibles, gente que mete 2 horas y gente que mete 6. Y cuando entras y lo ves desde dentro, te das cuenta de que no hay un único camino. Lo que manda no es la épica, es la consistencia y el encaje con tu vida: familia, curro, energía, semanas buenas y semanas malas.
Así que si no estás en “modo perfecto”, no pasa nada. Tu objetivo no es ganar en Instagram, es llegar al examen con un plan sostenible. Ajusta tu rutina a tu realidad y compárate solo contigo: ¿vas mejor que hace un mes? Esa es la métrica. ¿Tú con qué te comparas más: con horas de estudio, con físicas o con la gente que parece no cansarse nunca?
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