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  • hace 4 minutos

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00:00Lolo, buenos días. ¿Qué tal, Aymar? Dicen que la pasión por el ferrocarril es un sello de
00:05identidad de cualquier maquinista. Los trenes son máquinas gigantes de una complejidad fascinante.
00:11El madrileño Antonio Acedo pilotaba el AVE el pasado miércoles. Tenía 36 años. Soñaba desde
00:16niño con transportar pasajeros y circular sobre raíles infinitos. La pasión, cuentan, le venía
00:21de casa de su padre, José Antonio, que fue conductor de trenes, y de su abuelo, que también
00:25trabajó como electricista para Renfe durante décadas. Junto a Antonio viajaba también
00:29Daniel Muñoz, un muchacho, también madrileño, de solo 31 años. Eran dos treintañeros apasionados
00:35en la mejor etapa de la vida, cuando uno al fin logra lo que muchos sueñan y coleccionan
00:39desde pequeño. Sin conocerse, sus vidas habían circulado de forma muy paralela, hasta cruzarse
00:44en esa cabina que desde el andén parece una cara de pato. Antonio era de Móstoles, Daniel
00:50de Negalés. No hay más de 30 minutos en coche entre sus casas. Los dos vivieron y trabajaron
00:55en Barcelona. Antonio trasladó hace poco a su círculo de amigos más íntimo, que quería
00:59instalarse en Madrid y emprender una nueva vida con su pareja. Del portal de la casa de
01:04Daniel salía ayer una vecina llorando. Dijo que jamás había conocido a una persona tan
01:09educada. Raúl, un profesor que tuvo en los salesianos de Atocha, donde estudiaba, dijo
01:14que todavía iba a verles con mucha frecuencia y que, sin duda, era el mejor alumno que había
01:18tenido nunca. El miércoles, al enterarse del accidente, le mandó un WhatsApp a medianoche.
01:23Hay algo triste e impulsivo, Aymar, en las horas siguientes a cualquier catástrofe. Cuando
01:27uno sabe que un buen amigo o familiar, que no es directo, quizá está ahí, pero no
01:31responde. El cuerpo nos pide escribirle para que nos diga que está bien, cuanto antes.
01:35Buscamos su Instagram, su Facebook, su estado de WhatsApp y escribimos. Espero que estés
01:40bien. ¿Todo en orden? Un abrazo.
01:42Hay mensajes que nunca llegan a leerse. Yo quiero pensar que sí, que en algún momento
01:46todos estos mensajes serán leídos por quienes queremos. Anoche, cuando Juan Diego y yo entregamos
01:51el texto de sus historias al periódico, volví a entrar en el Instagram público de Antonio,
01:55el maquinista, y observé de nuevo sus maravillosas fotografías en blanco y negro, acompañadas
02:00de pequeños textos cortos, como pies de foto gigantes que narran grandes historias.
02:05Los trenes nunca paran en Navidad, escribió en 2017, mientras veía a un rodalíes atravesar
02:11Manresa. Más abajo salía su padre, con una boina en el barrio del Born. La familia
02:15se reúne por Navidad, posteó. Como buen apasionado de los trenes, hizo también el
02:20interraíl. Se fue a Cracovia, a Viena, a Berlín. Hay también una imagen de 2017 en
02:25una cafetería de la estación de Valencia, donde captura a un compañero maquinista
02:29tomando café junto a un maletín, sentado sobre un taburete negro. Aquí escribió
02:34se sumergen y pasan desapercibidos en la estación, como un viajero más, hasta que juntos emprenden
02:41su nuevo destino. Buen viaje, Antonio. Buen viaje, Daniel.
02:45Lolo, gracias.
02:46A ti.

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