Todo el mundo conoce y se sentó alguna vez sobre esa silla de plástico monobloque. A pesar de su singular diseño nadie sabe quién fue su autor, cuya identidad está rodeada de numerosas historias más o menos fiables. Esta silla se produce desde principios de los 70 en todo el mundo. Se piensa que ya se extendieron más de mil millones de unidades por el planeta.